Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de noviembre de 2011

La gratuidad, el despido y otros avatares.

Aunque algunos se empeñen en creerlo, nada es gratuito en esta vida, desde los derechos, hasta las calles que utilizamos cada día e incluso los sueldos de algunos trabajadores incluyendo en estos últimos los políticos. Desde que comienza a salir el sol ya estamos pagando no solo en nuestras casas sino en todas las ciudades y pueblos: luz, calefacción, carreteras, escuelas, profesores, médicos, medicinas, a los que se dejaron la piel trabajando por el crecimiento y desarrollo de nuestro país........ La sanidad, la enseñanza pública, las pensiones, las carreteras, el subsidio del paro..... surgen de la solidaridad y del pago de todos los ciudadanos. Ya lo tenemos y por eso pensamos que lo han de pagar los políticos, o que viene del aire o que por arte de magia se paga solo. Pues siento dar una mala noticia, todo eso que tenemos y que disfrutamos los pagamos entre todos con nuestros impuestos. Bueno mejor dicho entre los que los pagamos,porque hasta en eso somos originales. Nos encanta rememorar constantemente al Lazarillo de Tormes. Tampoco debemos olvidar que muy que les pese a algunos políticos, ellos son nuestros asalariados. Nosotros les pagamos su sueldo y la verdad nos salen bastante carillos. Eso hace que les podamos exigir no solo respeto y sinceridad sino tambien que hagan su trabajo. Digamos que los ciudadanos en este caso somos los empresarios y los polítcos son los empleados, asi que despedirlos es fácil si no cumplen. Estas premisas siempre me llevaron a dos críticas feroces sobre nosotros y la forma de ver y escurrir el bulto de los españoles en general. Estamos especializados en criticar, algo que me parecería bien si fuese una crítica constructiva pero no es asi y desde hace algún tiempo la solidaridad y empatía ha desaparecido de nuestro vocabulario y por ende de nuestras vidas. Nada de lo que sucede a nuestro alrededor nos afecta, mientras tanto se sigue defraudando a hacienda.Pero claro eso significa que a mi me estan robando dinero y derechos. Me niego a ello no estoy dispuesta a que ningún ciudadano español venga de la alcurnia que venga me robe mi futuro y el de mis hijos, el de muchas familias que trabajan cada dia para sacar a los suyos adelante intentando darles una vida mejor o simplemente una vida. Los políticos viven en su mundo alejados del ciudadano de a pie al que solo se acercan en época de elecciones. Mientras tanto hablan de nosotros como si fueramos espectros ajenos a su mundo. Veo que la crisis no solo es monetaría, algo que me preocupa, pero sobre todo está siendo de valores, lo que me angustia sobre manera.Pues sigamos asi y el futuro está clarísimo.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Llegó la hora de ser valientes

A nadie se le escapa que la coyuntura política y social está complicándose demasiado y no solamente en nuestro Universo más cercano. No es momento de veleidades, ni de brindis al sol, ni tampoco valen los discursos llenos de palabras. Cuando llega la tormenta, solo queda ser valientes fijando posiciones claras y contundentes, sin resquicios a la duda ni a la doble interpretación. Es momento de escuchar, darse cuenta que ser político es mucho más que una profesión, es una obligación con y para los ciudadanos. Nosotros los votamos y les pagamos con nuestros impuestos. Por lo tanto, tenemos derecho a ser como mínimo escuchados, aunque tampoco se me escapa que los verdaderos ciudadanos también tenemos nuestras obligaciones por y para la sociedad. Esa valentía se ha de reflejar en varios campos de una vez por todas, aunque debería decir que no tengo muchas esperanzas. La educación es fundamental para el sano crecimiento y desarrollo de una sociedad, para que los habitantes de la misma no se queden simplemente en eso, sino que se conviertan en ciudadanos responsables y comprometidos. Siempre he defendido la enseñanza pública, su potencialidad y la necesidad de un fuerte apoyo a la misma. No entiendo la existencia de regímenes híbridos, como es el caso de los colegios concertados. Vista la situación en la que estamos ,extraño que al menos un solo partido político defendiera simplemente la existencia de dos tipos de modelos educativos, el público y el privado, sin situaciones intermedias. Obviamente, y visto lo visto, ya he desistido, porque algunos de los que defienden de palabra la enseñanza pública mandan a sus hijos a la concertada. La coherencia y la valentía parece que no están de moda, pero para mi forma de ver la vida son fundamentales e imprescindibles. Con la cultura nos pasa más de lo mismo, no hemos sido capaces de tomarnos en serio la importancia de la misma, tanto para educar en libertad y abrir la mente, como para ofrecer un sector laboral realmente importante en este país. La cultura mueve muchos puestos de trabajo directos e indirectos, pero nosotros mismos no nos lo creemos y la consideramos un bien superfluo: Por eso le hacemos determinados guiños, todos ellos infructuosos y sin muchos resultados efectivos Seamos valientes de una vez por todas y pensemos lo que queremos. Pongamos encima de la mesa las cartas que queremos jugar, porque los ciudadanos nos merecen verdades directas y nada de cantos de sirena. El oscurantismo y la endogamia ha quedado sobradamente demostrado que no dan resultado, los ciudadanos queremos opinar, formar parte de la sociedad y por lo menos ser escuchados pero no solo cada vez que hay que acudir a las urnas. Los viejos modelos se caen y a poco que fuéramos observadores nos habríamos dado cuenta. Símbolos hay muchos, quizás el muro de Berlín es uno de ellos. Es hora de observar, analizar con calma, escuchar y volver a construir contando con una base fuerte no meramente simbólica, observando, cambiando las caras y las situaciones. Es hora de olvidar las palmeras que dan calor y bajar al frio invierno, solo desde esa posición se puede salir de nuevo a flote y fortalecido. En estos momentos, si queremos surgir fuertes a modo de Ave Fénix, solo veo una opción posible, ser valientes y por tanto autocríticos haciendo lo que deberíamos haber hecho hace mucho tiempo, sin pensar que rédito en votos nos dan esas decisiones. Dejémonos de demonizar a los que llevan tiempo anunciando verdades y situaciones que tristemente son actuales, a los que han demostrado sobradamente que tienen ideas y razones, a los que son críticos esgrimiendo verdades como puños. Insisto es momento de olvidarse de las palmeras, llega el otoño y deberíamos acercarnos al frio más intenso, Vamos a comenzar a construir desde la base eliminando los errores pasados y solo así podremos volver fuertes.

jueves, 14 de abril de 2011

El peligro de pensar

A lo largo de la historia mundial, hay claros ejemplos de gobiernos que consideran peligroso tener ciudadanos con criterio, capacidad crítica y pensamiento. Muchas veces se ha hablado del opio del pueblo, situándolo en diferentes actividades, como un modo de distracción en el que los ciudadanos se centran en trivialidades sin llegar a preocuparse por como crear una sociedad desarrollada.
La educación es uno de los pilares básicos de una sociedad, ningún esfuerzo que se haga en este sentido será en balde.
La II República entendio a la perfección este reto y pese a su desgraciadamente corta historia en Asturias, en apenas 9 meses, se crearon 200 escuelas pretendiendo no solo reducir el analfabetismo sino también crear una red de instituciones escolares para construir ciudadanos.
Los Ateneos y las antiguas Casas del Pueblo también se convirtieron en piezas clave para llevar a cabo la formación de la población en diferentes campos.
Las diferentes ideologías marcan mucho el desarrollo de una sociedad. La derecha se ha caracterizado siempre por considerar que una sociedad constituida por individos con capacidad de pensar es peligrosa. Desaparece el sentido crítico, los valores cívicos tan necesarios para la convivencia y la implicación en los problemas que nos atañen a todos.
Para darnos cuenta de los diferentes modelos de actuación, baste comparar dos ciudades como Madrid y Gijón. Ambos con diferente color político y por ende con un desarrollo totalmente diferenciado.
El PSOE gijonés ha gobernado en esta ciudad durante todo el periodo democrático creando un entramado asociativo vecinal, cultural, juvenil... imbricado en la ciudad, crítico y reivindicativo. La educación pública se fomenta en programas como el 11x11 o la creación de 12 escuelas de 0 a 3, algo que se aleja mucho de la realidad madrileña.
El fomento de la actividad emprendedora y la innovación creando el primer Parque Científico Tecnológico municipal de España, asi como el primer Fondo Capital Riesgo de titularidad municipal son otros claros ejemplos. La cultura es otro de los pilares básicos que dan la oportunidad de tener una sociedad instruida y construida en valores.
La II República supuso mucho más que no tener monarquia. En estos momentos, se necesita más que nunca recuperar esos valores de concienciación pública, civismo y pensamiento crítico.
Dos ejemplos de ciudades con diferente ideología y diferente espíritu. Mi elección está clara, me quedo con Gijón.